La copa de su vino syrah se mueve al compás de la canción kiss of fire, mientras Él la tararea despreocupadamente… “Those devil lips that know so well the art of lying”. El viento acaricia su frío y blanco rostro, y él cierra los ojos en agradecimiento a esa caricia.
En la habitación el calor de aquel encuentro aun persiste, pero todo esta tan quieto y callado, él ama aquella calma después de cada encuentro, también ama aquellos encuentros, le dan cierta magia a sus noches, magia sin la cual no podría sobrevivir.
Toma un sorbo de vino y se recuesta en una silla frente a la cama, todos sus movimientos tan controlados, tan delicados, desde la mano apoyándose suavemente sobre el posa brazo hasta la cabeza ligeramente ladeada, tan suave, tan fino, tan … perfecto.
Pasea la mirada por toda la habitación; no fue fácil encontrar una habitación casi en su totalidad blanca, pero él jamás se da por vencido. Su mente se pierde entre las paredes y cortinas claras, los muebles, tan exquisitamente diseñados… ella merecía esto, merecía toda esta belleza. Siempre se esmera para conseguir la habitación adecuada para cada una de sus amantes, la magia por si sola no es suficiente, él tiene que ayudar a que trabaje en todo su esplendor.
Ah!, la calma, el silencio… solo la suave música que siempre lo acompaña en estos momentos, “aquel loco te hizo un favor cariño”.
Es entonces cuando dirige sus seductores ojos azules hacia la cama, y la contempla, tan tranquila, tan callada, sonríe, él siempre supo como controlar a la bestia.
Lentamente se levanta de la silla y camina hacia la cama para admirarla mejor… sus cabellos largos y despeinados fluyen como un río de ébano sobre las almohadas, el blanco de las sabanas acentúa aun mas las exquisitas curvas de su cuerpo negro. Solo un pequeño detalle, sus ojos aun están abiertos, pero este pequeño error podría arruinarlo todo. Luego de cerrarle sus ojos, sus dedos de marfil rozan, casi como un descuido los carnosos labios de ella, un gesto de despedida tan sutil, pero sin el, la noche no estaría completa. ¡Ya esta!, ahora si es perfecto, y sonríe mostrando sus blancos colmillos, sus ojos azules brillan por el éxtasis, y hasta sus mejillas, tan pálidas antes, se inundaron de un tenue color rosa… ¡Que obra tan maravillosa! ¡Tanta belleza!, tanta perfección, el contraste, el blanco el negro, su cuerpo oscuro, las sabanas blancas; No puede evitarlo… tanto esplendor… y unas lagrimas rojas caen por su mejilla hacia las sabanas, rompiendo aquel perfecto equilibrio, el toque final, la sangre, su sangre firmando aquella obra... No puede evitarlo, es un verdadero artista.
No hay comentarios:
Publicar un comentario