miércoles, 29 de septiembre de 2010

¿Jugamos?

-¡Que desastre!- exclamo Candy al tiempo que se dejo caer al suave colchón de plumas de ganso.
-Mucha pelea… mucha victoria, pero nadie se quedo para el difícil trabajo de limpiar- renegaba acariciando su cabeza para relajarse.
El castillo por fin se encontraba sumido en un completo silencio, y una calma acogedora reinaba en la habitación. La luz tenue de la luna se filtraba por los vidrios de cristal de las altas ventanas góticas, dando al cuarto una etérea imagen de inocencia mágica. Dejo escapar un suspiro de satisfacción por primera vez en muchos años, y cerro los ojos disfrutando de aquella inusitada paz. Pudo obtener algo bueno de aquella pseudo batalla, algo muy bueno, algo que podía volver a poner en marcha todo su antiguo plan.
Pero antes de que pudiera abandonarse al sueño diurno un objeto suave golpeo su cara y cayo rodando hacia el suelo; Candy se levanto molesta y observo  la forma que golpeo su cara, un pequeño peluche verde con figura de oso se encontraba tirado en el suelo. Agarro el muñeco y golpeo con evidente enfado el colchón de la cama.
-¡Sasha, pequeña sanguijuela caprichosa!- grito en dirección a la puerta entreabierta, y una risa de infanta, vibrante y dulce le respondió en saludo. De entre las sombras se formo la imagen de una pequeña niña que aparentaba tener no más de 7 años.
-El señor rosa solo quería saludarte… esta muy contento de volver a verte- se disculpo la niña mientras avanzaba dando pequeños saltitos hasta el extremo de la cama. Candy la observo en silencio unos segundos, no importaba cuantas veces se habían visto, la belleza mística  de Sasha siempre era algo que la atrapaba, su rostro blanco  sin marca o arruga, de mejillas regordetas y ojos grandes que pasaban de la gama del verde al azul con la luz que reflejaran, sus pequeños labios rosados estirados en una tímida sonrisa; “Mi querubín demente y sanguinaria” así solía llamarla Dimitri, y a Candy le pareció que la descripción le sentaba perfecta.
-¿Me devuelves al señor rosa?- pregunto con voz complaciente moviendo sus pequeños deditos.
-¿Al señor ro…? Ah…-Candy arrojo el peluche en dirección a ella, ya había tenido problemas en el pasado, mejor no hacerla enfadar.
-¿Qué quieres Sasha? ¿Acaso tus nuevas marionetas te aburrieron y decidiste desempolvar las viejas?- expreso con sarcasmo mientras  le daba la espalda.
Sasha la observo en silencio mientras Candy se despojaba sensualmente de su ropa, no la examinaba con el deseo habitual de otros seres, sino con la curiosidad infantil que la caracterizaba en todos sus actos.
-Tengo Papá y Mamá nuevos, ¿sabias?-agrego Sasha haciendo caso omiso de aquel último comentario.
-¿Un par de ingenuos y débiles Toreadores?- Candy dejo escapar una risa- Me decepcionas niña, podrías haber elegido padres mas poderosos.
-Estoy aburrida… ¿Quieres jugar conmigo?- sugirió  con una sonrisa compradora mientras caminaba saltando por la habitación- Podemos jugar… mmm… ¡a las escondidas!... O podemos jugar a…
-¡Ya silencio!... peor que radio descompuesta…-refunfuño Candy – Yo no juego, y mucho menos voy a jugar contigo, tienes dos … como se llamen esas cosas que simulan ser peluches, ve a molestar con ellos en otro lado- le señalo con firmeza la maciza puerta de ébano.
Sasha agacho la cabeza y sostuvo con las dos manos a un pequeño peluche rosado con forma de conejo, con una de sus manos lo acariciaba mientras que con la otra movía nerviosamente el botón que hacia de ojo y que en ese momento estaba descocido.
-El señor conejo esta lastimado… ¿Podrías…- se detuvo un momento dudando - ¿Podrías curarlo para mi?- suplico lloriqueando mientras se acercaba con paso dudoso a la vampiresa.
Candy la observo unos segundos, estuvo a punto de sostener entre sus manos al maltrecho peluche pero algo hizo que reaccionara.
-Me entere de tus “pequeños” desplantes en el Eliseo, ¿Por qué insistes en molestar a los demás? Sabes que no serás invulnerable a sus castigos por mucho más tiempo. La Camarilla no es tolerante a las “bromas” de los de tu clase, mucho menos será indulgente con aquellos que ataquen a sus “Príncipes”… deberías tomar consciencia de la naturaleza peligrosa de tus juegos.
-Yo no estoy jugando con ellos… ni bromeo, ellos le robaron algo a mi Papi, y yo estoy aquí para recuperarlo- respondió Sasha con notoria tranquilidad, no había en su rostro una ínfima arruga de enfado.
-¿Tu padre?- Candy  volvió a reír en tono de burla- Ambas sabemos que tu Sire ya no existe Sasha; Lo que haces lo haces por tu propio egoísmo y venganza… un acto que solo lograra terminar con tu patética existencia.
-¿tu también… por que todos me tratan tan mal? Estoy perdida, soy solo una niña… ¿Por qué no me quieres? – comenzó a llorar mientras dejaba caer sus peluches al suelo y se cubría el rostro con las manos. Conmovida por el llanto, Candy se acerco a la niña y se agacho suavemente hasta quedar a la altura de su rostro.
-Mi tierno ángel, no llores… perdona la dureza de mis palabras –comenzó a disculparse en tono materno mientras arreglaba el primoroso lazo que retenía los sedosos y rojizos bucles de la pequeña- Dimitri y yo te queremos, abandona tus oscuros planes, quédate con nosotros, deja que cuidemos de ti y que podamos hacerte feliz.
Entre sollozos, Sasha estiro sus pequeños y suaves bracitos y rodeo con profunda dulzura el cuello de Candy  escondiendo su rostro entre los pechos firmes y sedosos de esta. El repentino abrazo tomo a la Vampiresa por sorpresa, pero luego se dejo llevar por la ternura de aquel acto y abrazo también a la pequeña, alzándola y arrullándola para calmar su angustia; “Es tan solo una niña… todo esto es demasiado para ella, cargar con semejante maldición…” pensó compadeciéndose de la infanta.
Cuando se disponía a acomodarla en la amplia cama pudo percibir que el sollozo fue convirtiéndose poco a poco en una risa, una oscura, escalofriante y aguda risita; Candy arrojo con enfado a la chiquilla al suelo y esta le contesto elevando el tono de la risa hasta convertirse en una carcajada maquiavélica.
-Jajajajaja… eres tan fácil ¿ves? También puedes jugar conmigo- dijo con la voz entrecortada entre risas.
-No quiero jugar contigo maldita rayada- respondió sobrándola y con los brazos cruzados sobre el pecho.
-oouhh, ¿Por qué no? Si te gusta jugar con los Brujah, yo te vi, jugando con el Brujah de pelo blanco… ¿O quizás prefieras jugar a verdad o consecuencia?- Insistió Sasha con una gran sonrisa en su rostro que develaba sus pequeños colmillos perlados.
-Si esa es tu idea de juego, déjame decirte entonces que tienes los conceptos retorcidos y equivocados- Candy la observo fijamente mientras decía esto- Tu ya no eres una niña, esa mascara ya no va contigo, deja de mentir a todos y muestra tu verdadera forma… ¿o acaso tienes miedo de descubrir la verdad? patética huérfana
En esos momentos el rostro siempre sonriente de Sasha adquirió un aspecto seco y lúgubre para luego dar paso a una maléfica sonrisa, sus ojos brillaban con un verde intenso y la niña comenzó a desaparecer entre las sombras.
-¿Mi verdadera forma Candy?... ¿Cuál es nuestra verdadera forma?... ¿es acaso esta forma agradable a tus ideales?- la voz de Sasha fue tornándose cada vez mas grave, hasta convertirse en la voz fuerte y grave de un hombre; la figura masculina salio de entre las sombras y sonrío a Candy, esta abrió los ojos con sorpresa y dejo caer los brazos al costado del cuerpo, comenzó a balbucear palabras sin sentido.
 -Interesante respuesta Calixsta… me gustaría ver que más guardas…-pero antes de que pudiera dar un paso más, la figura salio despedida por el golpe de un rayo. Candy mantenía sus puños cerrados de la furia y alrededor de ellos brillaban chispas de electricidad.
-¡¿Cómo te atreves?! –Grito mostrándole sus colmillos – Tenías prohibido entrar en nuestras mentes… ¡¿Cómo te atreves a utilizar su imagen?! ¡Esta noche realizaste tu ultima broma pendeja insolente!
Al chocar contra la pared, Sasha recupero su anterior forma, y al escuchar los gritos de ira comenzó a gatear para alejarse de su agresora, pero la misma se movió con prodigiosa velocidad y agarro del  cuello a la niña elevándola por sobre su cabeza.
-¡Aprenderás a respetar a tus mayores!- le grito mientras ceñía cada vez mas sus dedos en el frágil y pequeño cuello. Sasha se retorcía con dolor mientras daba gritos de terror, sus bucles estaban todos desarmados y el cabello le cubría el rostro.
Candy arrojo a la niña al suelo y volvió a señalar la puerta de ébano.
-Retírate Sasha… piérdete en las sombras, y ruega por que los demás sean tan tolerantes como lo fui yo.
La pequeña aparto temblorosa los cabellos del rostro mientras se ponía de pie, tenía los ojos abiertos de par en par y llenos de lágrimas, y el labio inferior le temblaba al intentar decir una palabra de perdón. Se alejo tambaleante y cubriéndose el rostro.
El sonido de su lamento resonaba en los largos y oscuros pasillos del castillo “¿Por qué todos me lastiman? … estoy sola… sola” y el lamento a medida que se alejaba comenzó a desvirtuarse en una trastornada carcajada.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Encuentro obsesivo.

Cuéntame Fiel amigo, que mas viste; ¿Tenia su piel la fragancia de incontables tormentas acumuladas? ¿Eran, sus ojos azules, dos abismos negros e infinitos?
Dime, querido mío, su mirada ¿Aun quema y congela? ¿Sus labios firmes aun se arquean sutilmente en una sonrisa de complicidad? ¿Es todavía, su joven rostro, la perfección entre las demás mascaras?
¿Es su voz aun potente como el trueno? ¿Siguen sus palabras hipnotizándote y atrapándote en su telaraña? Quisiera oírle pronunciar mi nombre una vez más…
Habla, ¿Las sombras aun le obedecen? ¿Pudiste ver sus Alas?
Cuenta, dilo todo felino amigo… no, espera, muéstrame mejor. No pienses que no confío en tus ojos, pero los míos también quieren alimentarse de tu descubrimiento.

¿Aquí dices que sucedió todo? No ha dejado nada, ni sus cadáveres, ni huella alguna de sus pisadas, nada, ni un aroma para recordar…
Pero, espera, no te mueves, tranquiliza, si puedes, a ese ruidoso corazón tuyo ¿sientes eso, en el viento? Yo reconozco este soplo… y también reconozco esos ojos, cansados de tanta inmortalidad.

martes, 7 de septiembre de 2010

Una melodia perdida en el tiempo...




"Precipitandose entre recuerdos y pensamientos
empañados por la lejania y el dolor"

lunes, 6 de septiembre de 2010

El despertar.


“Todo sucedió rápidamente, la pesada y maciza puerta de piedra que bloqueaba el paso de intrusos a su refugio exploto en millones de pedazos con un sonido ensordecedor. Sin pensarlo dos veces, su Sire la tomo del brazo y la llevo  hacia una trampilla secreta detrás de la pesada estantería cargada de libros “no salgas, no te muevas, no llores… recuerda, siempre fría, controla tus emociones, así es como sobrevivimos” alcanzo a decirle mientras la ocultaba.
Todavía recuerda los gritos de agonía de su Señor, la fuerza de los golpes que impactaban una y otra vez contra su cuerpo, la sangre tiñendo cada centímetro del suelo, y los ojos de su Sire, que en los últimos segundos de vida se dirigieron hacia la estantería, cargados de compasión y amor, era la primera y la ultima vez que ella volvería a ver aquellos ojos… la escena parecía ser eterna, los labios de su Sire se movían sin producir sonidos “Vive… por mi” y aquella bestia enfurecida y rodeada de niebla roja aplasto su cráneo y destrozó su cuerpo…”
Candy se despertó sobresaltada mientras tapaba su boca  para sofocar un inminente grito producto de aquella pesadilla, la pesadilla de su pasado que la perseguía noche tras noche. Logro controlar rápidamente sus emociones y pensamientos, “de que mierda sirve ser inmortal… si tengo que soportar esta boludes todas las noches” murmuro renegando.
Con silenciosos pasos se dirigió hasta el tocador de la habitación, al lado del mismo, un espejo de cuerpo entero decorado con flores y Ángeles de bronce a su alrededor la reflejaba completamente, los Ángeles con rostros de niños regordetes y manos extendidas parecían invitarla a observarse en el espejo. Una a una sus ropas fueron cayendo, primero la corta pollera de cuero, las medias negras y rotas, la camiseta vieja, y por ultimo su ropa interior, sus anillos, sus pulseras, y hasta la gargantilla con púas. Y así, desnuda, se acerco mas aun al espejo “mi verdadero reflejo…” murmuro mientras hacía a un lado su larga y espesa cabellera que le cubría toda la  espalda; un tatuaje recorría su lomo, con su mano izquierda comenzó a recorrerlo, desde la altura de los hombros arena que caía y formaba dos grandes alas que iban a morir a la altura de su vértebra Lumbar en …, sus ojos se endurecieron, sin pestañear agarro una tijera oxidada al lado del tocador y corto su cabellera a la altura de la nuca, luego se volvió al espejo y observo el tatuaje mientras este se desvanecía poco a poco.
Sin ninguna emoción en su rostro arrojo el cabello por la ventana, y dándose media vuelta empezó a caminar hacia la vasta biblioteca del castillo, “Insensata, nunca aprendes”.
Caminaba con pasos sensuales y apresurados. Su deliciosa figura de voluptuosas curvas había sido la perdición de muchos hombres a lo largo de su vida. Ella era, en esos momentos, así desnuda y silenciosa, la descripción misma de una exquisita Súcubo.
Se sentó en el mismo rincón de siempre y mientras colocaba los pies sobre el escritorio agarraba un pesado y avejentado libro.
“Calixsta…” una voz ronca resonó por toda la habitación “Calixsta, Vive… por mi, por mi” la voz arrastraba las palabras y soltó una carcajada lastimosa.
Candy cerro el libro con evidente enfado “¡No es gracioso, Dimitri detente ya!” ordeno mientras intentaba descubrir de donde provenía la voz.
“Calixsta… belleza de mis ojos, Vive” y el sonido parecía provenir de todos lados, incluso de los mismos libros.
“No es Dimitri” pensó mientras se ponía en guardia, de sus manos comenzaron a salir pequeñas chispas de electricidad.
-¡Basta de juegos! No me importa quien seas, pero vas a morir ahora mismo por haber pronunciado ese nombre.
“Calixsta… hermosa y orgullosa, Vive” y la voz comenzó a reírse en tono sarcástico.
Candy no pudo soportarlo mucho mas, y de sus manos salieron despedidos un par de rayos hacia donde consideraba estaba la voz, “No Calixsta, por acá” y volvió a lanzar otro rayo mas, “Calixsta… Calixsta… luz de mis días, sabia y única” y los rayos golpeaban con fuerza las estanterías, derribando los libros, las mesas, rompiendo los vidrios y quemando las cortinas. A cada centella, le seguía un gruñido de furia.
-¡Déjame en paz! ¡Cállate! … Mi nombre es Candy ¡Candy!- Gritó mostrando sus colmillos afilados.
“Calixsta… deliciosa y dulce adicción mía, Calixsta… mi golosina preferida” susurro la voz en su oído, y el tiempo en ese momento pareció detenerse, de la boca de Candy nació un sonido de sorpresa y temor ahogado “Tu no eres…” y el tiempo volvió a su curso normal, la biblioteca se encontraba un poco desordenada, pero los vidrios, las cortinas y las altas estanterías estaban intactas. El silencio y las sombras cubrían la biblioteca entera y la figura inmóvil de ella.
Volvió corriendo rápidamente a su habitación, se acostó al lado de su compañero y lo abrazo con fuerza, “Insensata…”




domingo, 5 de septiembre de 2010

The other side...


“God is a Dog” … “God is a Dog”Repetía incesante y agitadamente.
“Is a Dog! A Dog!...” Exclamo a gritos mientras caminaba con pasos torpes y chocando contra las paredes… “solo un maldito, sucio, pulgoso y abandonado perro… Woof! Woof! Aaaauuuuuuuuuu!… feo y malo, rabioso perro” Movía sus brazos con fuerza, ahuyentando algo invisible y termino por dejarse caer en la fría nieve, abrazándola, hundiendo su cara en ella, abriendo su boca para tragar y sentir algo mas que solo el gusto de sangre alcoholizada en su lengua y, también,  para disimular un poco las lagrimas sanguinolentas que brotaban sin tregua de sus ojos, como un Cristo demente, un Dios insano y cruel, un perro morboso y pérfido… un tonto adicto y eterno que pudo ver la irreversible verdad.
Horas y horas pasaron, y él seguía  inmóvil, con el rostro enterrado en aquella congelada superficie “si tan solo pudiera volver a sentir frío… ¿Por qué algunos de nosotros si pueden? ¿Por que yo no? ¿Es por lo que se?... Cierto, es un perro, y los perros entienden ladridos”.
 Lánguidamente, y entre quejidos de dolor empezó a rodar hasta quedar con la mirada hacia el despejado cielo nocturno; el mismo cielo que lo vio nacer, lo vio crecer, triunfar, reír, jugar, caer, llorar, enloquecer y volver a nacer; aquel mismo cielo que recibía sus incoherentes plegarias. Deseo entonces sentir el confuso y vertiginoso sentimiento de alcohol en su sangre, pero este, al igual que sus ganas de llorar se habían evaporado. Cerró los ojos fuertemente, “extraño mundo” susurro con cierto temor mientras, con un desgano ceremonioso, abría los ojos.
Poco a poco se puso de pie, subió el cierre de su desgastada campera tejida gris, mientras murmuraba, en un idioma que ni siquiera el comprendía, una oración a “Los altos y magistrales poderes milenarios de el omnipresente murciélago ciego”.
Aun esta buscando su propósito en esta esfera de personajes extraños, que una y otra vez niegan su verdadera naturaleza, que se mienten a si mismos y al espejo que todo lo “refleja”.
¿Y él? ¿Qué hay de él?, ¿Es acaso también un reflejo “de”, o es real? ¿O es quizás el espejo?; Mientras camina divaga en estos pensamientos, ordena sus recuerdos y datos que recopilo en las últimos noches “algo extraño pasa aquí… alguien me tiene que escuchar”; y vuelve a susurrar otra vez su oración.
Los que caminan y respiran por la calle suelen evitarlo, los que son como él suelen molestarlo, empujándolo, golpeándolo e insultándolo, algunos, muy pocos, le ofrecieron ayuda… y esa niña… ella y su reflejo, ella ve a través del espejo, ella sabe, y así también ella es la peor de las mentiras.
Recuerda también a La Joven mujer, la de los tacos altos, mirada dulce y el corazón y la mente confundidos… ella tampoco quiso ver la verdad, decidió no reflejarse. Es entonces que recuerda, tiene que buscar a… pero sus recuerdos juegan a las escondidas con él.
Una figura diminuta, perdida en la inmensidad nívea y azabache de la noche, sus pantalones negros anchos que esconden pies desnudos y muertos, una campera de mangas mas largas que sus brazos, y la cual solo usa como un recuerdo de… de algo que ya no recuerda y el cabello negro largo cubriendo un rostro de mágicas y trágicas proporciones,  portador de un par de ojos que llegaron a ser la perdición de muchos… él sabe como es y como lo ven los demás, su pregunta ahora es ¿Cuánto tiempo mas podrá sobrevivir en este reflejo de mundo?

sábado, 4 de septiembre de 2010

Vinculos.


"Esto tiene que acabar hoy"- pensó segundos antes de entrar a la habitación...
El sonido que producían los finos y altos tacos de sus Gucci gamuzados negros contra el lustrado piso de parquet hacia eco en todo el pasillo, denotando con cada paso su enfado y determinación.
Con firmeza, pero sin perder la suavidad que siempre la caracterizo, abrió las puertas de par en par; La oscuridad y el sentimiento de abandono y soledad que emanaba desde adentro golpeo su alma con la fuerza de una tormenta eléctrica. ¿Dónde estaba la luz blanca y la infinidad de colores? ¿Dónde el seductor y vibrante Jazz que tanto amaba?
El leve quejido de una copa de cristal siendo arrastrada contra el mármol logro sacarla de su desconcierto; Arrinconada contra una esquina, una silueta ofuscada e imperceptible para el ojo humano dejo escapar un ínfimo quejido.
“Debo ser firme, no puedo volver atrás ahora, hice una promesa…” pensaba para animarse y no dejarse abrumar aun mas por la desoladora escena.
-¿Teobaldo? -su voz firme se perdió entre las sombras de la habitación. La figura sentada en la esquina seguía impasible.
Con paso dudoso se acercó mas a Él mientras lo observaba fijamente y con cierta curiosidad, como si buscara algo, algo que solo ella podía vislumbrar, la verdadera naturaleza… y entonces se detuvo secamente,  una lagrima rosada resbalo por su inmaculado rostro.
-Oh... no... ¿Teo?- y ahora su voz tembló.
La figura levantó levemente la cabeza mientras murmuraba una canción.
-¡Oh cielo mío...! ¿Que hiciste?...- Y corrió a abrazarlo, mientras dejaba atrás todo deseo de venganza y toda posible ansia de libertad.

Un sincero adios.


Mí querido Gael:

¿Cuantos años han pasado ya desde que me rescataste de la radiante y ardiente caricia de los rayos del sol? ¿Cuantos, desde que abandonaste tu salvaje y errante vida, solo para cuidar de mi noche tras noche, escuchando mis quejas y llantos por aquel que me abandono?... Aun hoy, no puedo entender cual fue la razón por la que arriesgaste tu inmortalidad para salvarme, pero se, que te estaré  ETERNAMENTE agradecida por haber cuidado de mi y por haberme brindado la fuerza necesaria para seguir adelante.
Recuerdo aquellas noches, en las cuales paseábamos juntos por los bosques que tanto amas, tomados de la mano, y con tan solo el sonido del viento rozando el follaje de los árboles como única melodía, Recuerdo también como escuchaba extasiada  tus reflexiones acerca de la vida y la naturaleza; de ti, mi amor, aprendí tantos valores que creía completamente perdidos en mí desde que… bueno, no es necesario recordar aquellos días anteriores a ti.
Si… tantos años juntos, tantas noches, y, debo admitir, con mucha vergüenza,  que si antes me lo hubieran preguntado, jamás habría aceptado llevar la vida que tuve a tu lado… oh mi vida, que tan equivocada estuve antes, al burlarme de los tuyos y tratarlos como seres sin razonamiento y sin sentimiento, porque en tus ojos pude ver mas amor y mas comprensión que en los de cualquier humano, o ser inmortal.
Pero ahora mi cielo, tengo que partir, mis heridas ya han sanado, y gracias a ti mis fuerzas han regresado totalmente, tengo que volver a las refulgentes luces eléctricas, otra vez tengo que usar mi mejor mascara y subir a la eterna obra de cinismo y arrogancia que los nuestros llaman “vida”. Para cuando leas estas líneas ya estaré muy lejos de ti, realmente espero me perdones por no despedirme personalmente, pero ya me conoces… si, ya me conoces.
Espero que entiendas, que debo encontrarlo, si, a él, al que me abandono tan cruelmente; debo detenerlo antes de que se destruya completamente, se que es difícil de comprender, pero, a pesar de todo lo que he pasado, aun siento una especie de obligación hacia él… no, no pienses mal, no es amor, solo… solo necesito terminar con todo esto de una vez, cerrar para siempre ese capitulo de mi vida y continuar hacia delante.
Por favor, no intentes buscarme ni detenerme, si todo sale bien, volveré a tus brazos pronto…

                                                                Siempre tuya,  Isabella






“Volveré a tus brazos pronto…” Una sonrisa mezclada con tristeza se dibujo en su rostro al leer estas palabras; “Pronto”, y ese tiempo se había convertido ya en largos 5 años sin ella.
Plegó la carta lentamente y la dejo caer sobre la mesa en la cual fue encontrada, era totalmente innecesario llevarla consigo, ya conocía cada palabra de memoria.
Camino lentamente hacia la puerta y se interno en el bosque. Lo que dejaba atrás no importaba, solo cosas materiales, no había nada en esa casa que realmente lo obligara a estar allí, ahora solo importaba una cosa.
De la espesa oscuridad solo se escucho un leve gruñido y luego el batir de un par de alas que se alejaban rápidamente.

Historias de la Noche...


La copa de su vino syrah se mueve al compás de la canción kiss of fire, mientras Él la tararea despreocupadamente… “Those devil lips that know so well the art of lying”. El viento acaricia su frío y blanco rostro, y él cierra los ojos en agradecimiento a esa caricia.
En la habitación el calor de aquel encuentro aun persiste, pero todo esta tan quieto y callado, él ama aquella calma después de cada encuentro, también ama aquellos encuentros, le dan cierta magia a sus noches, magia sin la cual no podría sobrevivir.
Toma un sorbo de vino  y se recuesta en una silla frente a la cama, todos sus movimientos tan controlados, tan delicados, desde la mano apoyándose suavemente sobre el posa brazo hasta la cabeza ligeramente ladeada, tan suave, tan fino, tan … perfecto.
Pasea la mirada por toda la habitación; no fue fácil encontrar una habitación casi en su totalidad blanca, pero él jamás se da por vencido. Su mente se pierde entre las paredes y cortinas claras, los muebles, tan exquisitamente diseñados… ella merecía esto, merecía toda esta belleza. Siempre se esmera para conseguir la habitación adecuada para cada una de sus amantes, la magia por si sola no es suficiente, él tiene que ayudar a que trabaje en todo su esplendor.
Ah!, la calma, el silencio… solo la suave música que siempre lo acompaña en estos momentos, “aquel loco te hizo un favor cariño”.
Es entonces cuando dirige sus seductores ojos azules hacia la cama, y la contempla, tan tranquila, tan callada, sonríe, él siempre supo como controlar a la bestia.
Lentamente se levanta de la silla y camina hacia la cama para admirarla mejor… sus cabellos largos y despeinados fluyen como un río de ébano sobre las almohadas, el blanco de las sabanas acentúa aun mas las exquisitas curvas de su cuerpo negro. Solo un  pequeño detalle, sus ojos aun están abiertos, pero este pequeño error podría arruinarlo todo. Luego de cerrarle sus ojos, sus dedos de marfil rozan, casi como un descuido los carnosos labios de ella, un gesto de despedida tan sutil, pero sin el, la noche no estaría completa. ¡Ya esta!, ahora si es perfecto, y sonríe mostrando sus blancos colmillos, sus ojos azules brillan por el éxtasis, y hasta sus mejillas, tan pálidas antes, se inundaron de un tenue color rosa… ¡Que obra tan maravillosa! ¡Tanta belleza!, tanta perfección, el contraste, el blanco el negro, su cuerpo oscuro, las sabanas blancas; No puede evitarlo… tanto esplendor… y unas lagrimas rojas caen por su mejilla hacia las sabanas, rompiendo aquel perfecto equilibrio, el toque final, la sangre, su sangre firmando aquella obra... No puede evitarlo, es un verdadero artista.