sábado, 4 de septiembre de 2010

Vinculos.


"Esto tiene que acabar hoy"- pensó segundos antes de entrar a la habitación...
El sonido que producían los finos y altos tacos de sus Gucci gamuzados negros contra el lustrado piso de parquet hacia eco en todo el pasillo, denotando con cada paso su enfado y determinación.
Con firmeza, pero sin perder la suavidad que siempre la caracterizo, abrió las puertas de par en par; La oscuridad y el sentimiento de abandono y soledad que emanaba desde adentro golpeo su alma con la fuerza de una tormenta eléctrica. ¿Dónde estaba la luz blanca y la infinidad de colores? ¿Dónde el seductor y vibrante Jazz que tanto amaba?
El leve quejido de una copa de cristal siendo arrastrada contra el mármol logro sacarla de su desconcierto; Arrinconada contra una esquina, una silueta ofuscada e imperceptible para el ojo humano dejo escapar un ínfimo quejido.
“Debo ser firme, no puedo volver atrás ahora, hice una promesa…” pensaba para animarse y no dejarse abrumar aun mas por la desoladora escena.
-¿Teobaldo? -su voz firme se perdió entre las sombras de la habitación. La figura sentada en la esquina seguía impasible.
Con paso dudoso se acercó mas a Él mientras lo observaba fijamente y con cierta curiosidad, como si buscara algo, algo que solo ella podía vislumbrar, la verdadera naturaleza… y entonces se detuvo secamente,  una lagrima rosada resbalo por su inmaculado rostro.
-Oh... no... ¿Teo?- y ahora su voz tembló.
La figura levantó levemente la cabeza mientras murmuraba una canción.
-¡Oh cielo mío...! ¿Que hiciste?...- Y corrió a abrazarlo, mientras dejaba atrás todo deseo de venganza y toda posible ansia de libertad.

1 comentario:

  1. Porqué todas sufren por su culpa, y yo estoy en su casa ahora...

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