“God is a Dog” … “God is a Dog”… Repetía incesante y agitadamente.
“Is a Dog! A Dog!...” Exclamo a gritos mientras caminaba con pasos torpes y chocando contra las paredes… “solo un maldito, sucio, pulgoso y abandonado perro… Woof! Woof! Aaaauuuuuuuuuu!… feo y malo, rabioso perro” Movía sus brazos con fuerza, ahuyentando algo invisible y termino por dejarse caer en la fría nieve, abrazándola, hundiendo su cara en ella, abriendo su boca para tragar y sentir algo mas que solo el gusto de sangre alcoholizada en su lengua y, también, para disimular un poco las lagrimas sanguinolentas que brotaban sin tregua de sus ojos, como un Cristo demente, un Dios insano y cruel, un perro morboso y pérfido… un tonto adicto y eterno que pudo ver la irreversible verdad.
Horas y horas pasaron, y él seguía inmóvil, con el rostro enterrado en aquella congelada superficie “si tan solo pudiera volver a sentir frío… ¿Por qué algunos de nosotros si pueden? ¿Por que yo no? ¿Es por lo que se?... Cierto, es un perro, y los perros entienden ladridos”.
Lánguidamente, y entre quejidos de dolor empezó a rodar hasta quedar con la mirada hacia el despejado cielo nocturno; el mismo cielo que lo vio nacer, lo vio crecer, triunfar, reír, jugar, caer, llorar, enloquecer y volver a nacer; aquel mismo cielo que recibía sus incoherentes plegarias. Deseo entonces sentir el confuso y vertiginoso sentimiento de alcohol en su sangre, pero este, al igual que sus ganas de llorar se habían evaporado. Cerró los ojos fuertemente, “extraño mundo” susurro con cierto temor mientras, con un desgano ceremonioso, abría los ojos.
Poco a poco se puso de pie, subió el cierre de su desgastada campera tejida gris, mientras murmuraba, en un idioma que ni siquiera el comprendía, una oración a “Los altos y magistrales poderes milenarios de el omnipresente murciélago ciego”.
Aun esta buscando su propósito en esta esfera de personajes extraños, que una y otra vez niegan su verdadera naturaleza, que se mienten a si mismos y al espejo que todo lo “refleja”.
¿Y él? ¿Qué hay de él?, ¿Es acaso también un reflejo “de”, o es real? ¿O es quizás el espejo?; Mientras camina divaga en estos pensamientos, ordena sus recuerdos y datos que recopilo en las últimos noches “algo extraño pasa aquí… alguien me tiene que escuchar”; y vuelve a susurrar otra vez su oración.
Los que caminan y respiran por la calle suelen evitarlo, los que son como él suelen molestarlo, empujándolo, golpeándolo e insultándolo, algunos, muy pocos, le ofrecieron ayuda… y esa niña… ella y su reflejo, ella ve a través del espejo, ella sabe, y así también ella es la peor de las mentiras.
Recuerda también a La Joven mujer, la de los tacos altos, mirada dulce y el corazón y la mente confundidos… ella tampoco quiso ver la verdad, decidió no reflejarse. Es entonces que recuerda, tiene que buscar a… pero sus recuerdos juegan a las escondidas con él.
Una figura diminuta, perdida en la inmensidad nívea y azabache de la noche, sus pantalones negros anchos que esconden pies desnudos y muertos, una campera de mangas mas largas que sus brazos, y la cual solo usa como un recuerdo de… de algo que ya no recuerda y el cabello negro largo cubriendo un rostro de mágicas y trágicas proporciones, portador de un par de ojos que llegaron a ser la perdición de muchos… él sabe como es y como lo ven los demás, su pregunta ahora es ¿Cuánto tiempo mas podrá sobrevivir en este reflejo de mundo?
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