Mí querido Gael:
¿Cuantos años han pasado ya desde que me rescataste de la radiante y ardiente caricia de los rayos del sol? ¿Cuantos, desde que abandonaste tu salvaje y errante vida, solo para cuidar de mi noche tras noche, escuchando mis quejas y llantos por aquel que me abandono?... Aun hoy, no puedo entender cual fue la razón por la que arriesgaste tu inmortalidad para salvarme, pero se, que te estaré ETERNAMENTE agradecida por haber cuidado de mi y por haberme brindado la fuerza necesaria para seguir adelante.
Recuerdo aquellas noches, en las cuales paseábamos juntos por los bosques que tanto amas, tomados de la mano, y con tan solo el sonido del viento rozando el follaje de los árboles como única melodía, Recuerdo también como escuchaba extasiada tus reflexiones acerca de la vida y la naturaleza; de ti, mi amor, aprendí tantos valores que creía completamente perdidos en mí desde que… bueno, no es necesario recordar aquellos días anteriores a ti.
Si… tantos años juntos, tantas noches, y, debo admitir, con mucha vergüenza, que si antes me lo hubieran preguntado, jamás habría aceptado llevar la vida que tuve a tu lado… oh mi vida, que tan equivocada estuve antes, al burlarme de los tuyos y tratarlos como seres sin razonamiento y sin sentimiento, porque en tus ojos pude ver mas amor y mas comprensión que en los de cualquier humano, o ser inmortal.
Pero ahora mi cielo, tengo que partir, mis heridas ya han sanado, y gracias a ti mis fuerzas han regresado totalmente, tengo que volver a las refulgentes luces eléctricas, otra vez tengo que usar mi mejor mascara y subir a la eterna obra de cinismo y arrogancia que los nuestros llaman “vida”. Para cuando leas estas líneas ya estaré muy lejos de ti, realmente espero me perdones por no despedirme personalmente, pero ya me conoces… si, ya me conoces.
Espero que entiendas, que debo encontrarlo, si, a él, al que me abandono tan cruelmente; debo detenerlo antes de que se destruya completamente, se que es difícil de comprender, pero, a pesar de todo lo que he pasado, aun siento una especie de obligación hacia él… no, no pienses mal, no es amor, solo… solo necesito terminar con todo esto de una vez, cerrar para siempre ese capitulo de mi vida y continuar hacia delante.
Por favor, no intentes buscarme ni detenerme, si todo sale bien, volveré a tus brazos pronto…
Siempre tuya, Isabella
“Volveré a tus brazos pronto…” Una sonrisa mezclada con tristeza se dibujo en su rostro al leer estas palabras; “Pronto”, y ese tiempo se había convertido ya en largos 5 años sin ella.
Plegó la carta lentamente y la dejo caer sobre la mesa en la cual fue encontrada, era totalmente innecesario llevarla consigo, ya conocía cada palabra de memoria.
Camino lentamente hacia la puerta y se interno en el bosque. Lo que dejaba atrás no importaba, solo cosas materiales, no había nada en esa casa que realmente lo obligara a estar allí, ahora solo importaba una cosa.
De la espesa oscuridad solo se escucho un leve gruñido y luego el batir de un par de alas que se alejaban rápidamente.